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San Andrés bajo el agua: Por qué el Mar de los 7 Colores no se ve desde la orilla

Hay un momento exacto, casi matemático, en el que todo viajero que llega a San Andrés contiene la respiración. Ocurre unos cinco minutos antes de aterrizar en el Aeropuerto Gustavo Rojas Pinilla. El capitán anuncia el descenso, te asomas por la ventanilla y ahí está: una mancha inmensa que desafía la lógica cromática, degradándose desde un azul marino profundo hasta un turquesa eléctrico y, finalmente, un blanco casi transparente que lame la costa.
Es la famosa postal. Es la razón por la que compraste el tiquete. Es el Mar de los 7 Colores.
Pero voy a ser brutalmente honesto contigo, de viajero a viajero: si te quedas en la arena tomando un coco loco y mirando el horizonte, te estás perdiendo el 80% de la película. Ver San Andrés desde la orilla es como ir al mejor restaurante de Colombia y quedarse en la puerta leyendo el menú. Huele bien, se ve bonito, pero no lo estás probando.
La verdadera magia de este archipiélago, declarado Reserva de la Biosfera Seaflower por la UNESCO, no sucede arriba. Sucede abajo. Y para entender por qué este rincón del Caribe es único en el mundo, tienes que mojarte el pelo, ajustar tu careta y sumergirte en un universo silencioso que palpita a un ritmo muy distinto al del reguetón que suena en la playa.
En esta guía definitiva, te voy a llevar de la mano —o mejor dicho, de la aleta— para descubrir qué hacer en San Andrés cuando decides cruzar la superficie. Prepárate, porque vamos a descender.
La ciencia (y la magia) detrás de los colores

Antes de saltar al agua, resolvamos la duda que todos tienen. ¿Por qué se ve así? No es un filtro de Instagram. Esa gama de azules imposibles es el resultado de una danza perfecta entre tres elementos: la profundidad variable del suelo marino, los extensos arrecifes de coral y la arena blanca calcárea (formada por corales y conchas trituradas durante milenios).
Cuando haces snorkel en San Andrés, pasas de nadar sobre un lecho de arena blanca a dos metros de profundidad (donde el agua se ve cian transparente) a flotar sobre una pared de coral oscuro (azul índigo) en cuestión de segundos.
Esa transición visual es impactante desde el aire, pero bajo el agua es una experiencia sensorial completa. La temperatura cambia, la luz se refracta creando cortinas doradas que bailan sobre el fondo y el sonido del mundo exterior desaparece por completo. Solo quedas tú, tu respiración y el crujido constante de la vida marina trabajando.
Guía de Inmersión: Los mejores lugares para hacer Snorkel
San Andrés no es enorme, pero sus puntos de inmersión son muy distintos entre sí. No es lo mismo la piscina natural de arena suave que el abismo rocoso lleno de vida. Aquí te detallo los puntos exactos donde ocurre la acción, con la honestidad que no encontrarás en los folletos turísticos.
1. El Acuario y Haynes Cay: El clásico imperdible (con estrategia)
Si buscas qué hacer en San Andrés, esta es la respuesta número uno, dos y tres. El Acuario es un cayo rodeado de una barrera de coral que forma, literalmente, una piscina en medio del mar.
La Experiencia: Imagina caminar en medio del mar con el agua a la cintura. Miras hacia abajo y, sin necesidad de sumergir la cabeza, ya ves peces sargento (esos de rayas amarillas y negras) rodeándote. Al ponerte la careta, el caos organizado de la vida marina te golpea. Aquí el agua es tan clara que la visibilidad suele superar los 30 metros.
Justo al lado está Haynes Cay. Puedes cruzar caminando de un cayo a otro (sí, caminando sobre el agua, el sueño bíblico). El fondo combina arena y pastos marinos.
– Nivel de dificultad: Muy bajo. Ideal para niños, abuelos o personas que no saben nadar muy bien (con chaleco salvavidas es un paseo).
– Lo mejor: La cantidad absurda de peces que se acercan a ti esperando comida (aunque por favor, no les des pan, les hace daño).
– Lo peor: Se llena muchísimo. A mediodía puede parecer una manifestación acuática.
💡 El Consejo de Exploria: La clave para disfrutar El Acuario es el horario. La mayoría de los tours masivos llegan entre las 9:30 AM y las 11:00 AM. Si organizas tu visita muy temprano o logras quedarte un poco más tarde cuando la marea de gente baja, tendrás el paraíso para ti solo. Además, usa zapatos de agua (aquashoes). El fondo tiene fragmentos de coral y erizos que no perdonan pies descalzos.

2. West View y La Piscinita: El lado salvaje y profundo
Al oeste de la isla no hay playas de arena. La isla termina abruptamente en roca coralina y el mar comienza con profundidad inmediata. Aquí es donde van los que quieren un snorkel en San Andrés más aventurero.
La Experiencia en West View: Este es un ecoparque natural. No entras caminando suavemente al mar; aquí te lanzas. Ya sea por un tobogán, desde un trampolín o bajando por una escalera, entras directo a una profundidad de entre 3 y 8 metros. El agua aquí es de un azul más oscuro, más “serio”. El fondo está lleno de corales cerebro y abanicos de mar. Además, han hundido estatuas (como la de Poseidón) que le dan un toque misterioso al fondo.
La Experiencia en La Piscinita: Un poco más tranquilo que West View pero con la misma geografía rocosa. Es una ensenada natural donde los cardúmenes de peces azules quedan atrapados y nadan en círculos. Es como nadar dentro de una pecera gigante.
– Nivel de dificultad: Medio. Necesitas sentirte cómodo flotando donde no haces pie.
– Biodiversidad: Alta. Aquí es más probable ver peces de mayor tamaño y, si tienes suerte, alguna tortuga de paso.

3. Los Barcos Hundidos: Historia sumergida
¿Sabías que hay naufragios accesibles para snorkel? No necesitas tanque de buceo para ver historia.
El “Blue Diamond”, por ejemplo, es un barco que fue incautado y posteriormente hundido para crear arrecife artificial. Descansa cerca de la costa oriental. Aunque el casco está profundo, la estructura sube lo suficiente para que, flotando en la superficie, puedas ver cómo los corales han colonizado el metal oxidado. Es una imagen potente: la naturaleza recuperando lo suyo.

4. Mantarrayas: El encuentro polémico pero fascinante
Cerca del Acuario, por las tardes, suelen acercarse las mantarrayas al sector de White Wata. Son animales majestuosos, suaves como el terciopelo mojado y tremendamente curiosos. Verlas deslizarse por el fondo arenoso como alfombras voladoras es hipnótico. Sin embargo, aquí entra la responsabilidad del viajero: se mira y no se toca. Muchos operadores permiten tocarlas o sacarlas del agua para la foto. En Exploria estamos totalmente en contra de sacar animales del agua. Obsérvalas en su hábitat, respetando su espacio; esa memoria vale más que cualquier selfie.

¿Qué vas a ver exactamente? (No son solo “peces”)
Para que presumas de biólogo marino en tu viaje, aquí tienes una lista rápida de los vecinos que te encontrarás en las actividades acuáticas en San Andrés:
Pez Loro (Parrotfish): Son los jardineros del arrecife. Muerden el coral para comerse las algas y, dato curioso, al defecar los restos de coral, crean la arena blanca de la playa. ¡Sí, la playa es básicamente popó de pez loro! Son coloridos y se escucha el “cric-cric” cuando muerden la roca.

Pez Cirujano Azul: Igualito a Dory de la película. Un azul intenso que parece pintado con neón.

Pez Cofre: Parecen cubos flotantes con aletas diminutas. Son torpes y adorables.

Erizos de Mar (Diadema): Esas bolas negras de espinas largas. Son vitales para la salud del arrecife, pero tus enemigos si los pisas. De nuevo: usa zapatos de mar.

Guía Práctica para el Snorkel Perfecto
Para que tu experiencia de turismo en San Andrés sea de 10 puntos, necesitas preparar la logística. El Caribe es relajado, pero el mar merece respeto y preparación.
¿Cuál es la mejor hora?
La luz es todo. El mejor momento para hacer snorkel es entre las 10:00 AM y las 2:00 PM. ¿Por qué? Porque el sol está alto, penetra verticalmente en el agua e ilumina los corales. Si vas muy temprano o muy tarde, el ángulo del sol hace que el agua actúe como espejo y se ve más oscuro abajo.
El equipo necesario
No necesitas comprar el equipo más caro del mundo, pero sí uno que funcione.
– La Careta (Máscara): Pruébatela antes. Aspira por la nariz; si se queda pegada a tu cara sin usar la correa, es tu talla. No hay nada peor que una careta a la que le entra agua cada 10 segundos.
– El Tubo (Snorkel): Idealmente con válvula de purga para que si entra agua, salga fácil al soplar.
– Protección Solar: Aquí viene un tema crítico. El bloqueador solar normal mata los corales. Los químicos como la oxibenzona blanquean y matan el arrecife. Usa siempre camisetas de protección UV (Lycras). Es más efectivo que la crema y no contamina. Si usas crema, asegúrate de que diga “Reef Safe” (Amigable con el arrecife).
Condiciones del mar
San Andrés tiene la ventaja de estar protegida por barreras, lo que hace que sus aguas sean generalmente tranquilas. Sin embargo, la brisa “los alisos” puede picar el mar. Diciembre y enero suelen ser meses de mucha brisa. Septiembre y octubre, aunque lluviosos, suelen tener el mar como un plato “calma chicha”.

El compromiso con Seaflower (Lee esto por favor)
Como viajeros, tenemos el poder de destruir o conservar. La Reserva de la Biosfera Seaflower es un patrimonio de la humanidad, no solo de Colombia.
Cuando estés en el agua, aplica la regla de oro del buceo: Toma solo fotos, deja solo burbujas, mata solo el tiempo.
– No te pares sobre los corales. Son animales frágiles, no piedras. Un pisotón puede destruir años de crecimiento.
– No persigas a los peces.
– Si ves basura plástica flotando (lamentablemente pasa), métela en tu traje de baño y sácala del agua. El mar te lo agradecerá.

Más allá del agua: Conectando con Colombia
San Andrés es caribeña, raizal, habla creole y baila calipso. Pero también es la puerta de entrada perfecta para entender la diversidad de Colombia.
Si este es tu primer contacto con el país, déjame decirte que es solo el aperitivo. Colombia es un país de contrastes brutales. Mientras flotas en este mar cálido a 28°C, en el interior del país hay picos nevados, páramos de frailejones y selvas amazónicas impenetrables. Empezar por el Caribe es la mejor decisión: te llenas de sol y energía para luego aventurarte a descubrir el resto.
¿Por qué hacerlo con Exploria?
Podrías negociar con un lanchero al azar en la playa, sí. Pero en Exploria entendemos que tu tiempo de vacaciones es sagrado y que la seguridad no es negociable.
Nosotros no vendemos tiquetes de avión; nosotros diseñamos la memoria que vas a guardar cuando vuelvas a tu rutina.
– Logística sin estrés: Te recogemos, te llevamos y nos encargamos de que tu única preocupación sea si el pez que viste era azul o violeta.
– Guías locales: Trabajamos con gente de la isla, que conoce las corrientes, los mejores huecos en el arrecife y las historias que no salen en Google.
– Grupos pequeños: Huimos de la masificación. Queremos que te sientas explorando, no en una excursión escolar.
San Andrés bajo el agua es un mundo que te cambia. Te enseña a bajar el ritmo, a observar los detalles y a respetar la inmensidad de la naturaleza.
¿Estás listo para dejar de mirar el mar desde la ventana y empezar a vivirlo desde adentro?
Resumen rápido para tu viaje (Checklist)
– Imperdible: El Acuario para ver cantidad de peces; West View para profundidad y diversión.
– Qué llevar: Zapatos de agua (crítico), camiseta UV, careta propia si eres escrupuloso, cámara acuática (o funda impermeable para el celular).
– Costo promedio: Las entradas a los ecoparques (West View) son económicas (aprox 5-10 USD). Los tours en lancha varían según la exclusividad.
– Clima: Calor todo el año. Lluvias esporádicas de octubre a noviembre.
¿Te antojaste de sumergirte en el Mar de los 7 Colores? Escríbenos ahora mismo. En Exploria tenemos listo el bote, las caretas y la mejor ruta para que descubras el San Andrés que nadie te cuenta.
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